Estación en la Antártida Princesa Elisabeth, hito en utilización de energías renovables

AntarticaLa estación en la Antártida Princesa Elisabeth  fue oficial­mente inaugurada el 15 de febrero de 2009 con la pre­sen­cia de una delegación interna­cional de periodistas y repre­sentantes políticos. El proyecto, iniciado por la Fundación Polar Internacio­nal, ha sido posible gracias al apoyo de diversos asociados, tanto públicos como privados. Su construcción fue el resultado de dos años de trabajo.

Esta estación es la primera en el mundo que no emite gases de efecto invernadero ya que funciona únicamente con fuentes de energía solar y eólica. Uno de los objetivos del proyecto, consiste en demostrar la viabilidad de las energías renovables en cualquier lugar del mundo.

La combinación de tecnologías existentes, tales como la gestión de la energía, la construcción pasiva, o incluso la construcción como tal, de convertir la estación de un logro pionero en la Antártida y un hito de desarrollo sostenible.

Los aerogeneradores están diseñados para funcionar en condiciones extremas con rangos de vientos que pueden ir de los 85 km/h a los 320 km/h y soportar temperaturas de -60 grados C. Cada turbina, fabricada con materiales compuestos termoplásticos, tiene la capacidad de generar diariamente 54 kWh; el diseño de los rotores les permite auto-regularse para adaptarse a los cambios de intensidad y dirección del viento.

La energía eléctrica obtenida de esta fuente será utilizada para el uso de calefacción, computadoras, luces y aparatos para 16 científicos simultáneamente. Las mini eólicas han sido probadas con anterioridad en condiciones similares en Eslovenia y Japón.

Respecto a la instalación eólica tiene instalados en su estructura 408 paneles solares en un área de 400 metros cuadrados, los cuales podrían proveer alrededor de 50.6 kWh de energía eléctrica que serán utilizados para garantizar el suministro de energía a través de paneles fotovoltaicos y agua caliente a través de colectores solares.

La inversión requerida fue de US$ 26 millones, en su mayoría aportados por el gobierno belga e inversionistas privados.

Además de su misión científica, la estación también tiene una misión educativa y por lo tanto las actividades en la estación será seguido en “Clase de emisión cero”, un proyecto de la CIP con el apoyo de los neerlandeses y comunidades de habla francesa de Bélgica. Este taller interactivo, que se estreno en marzo de 2009, tratará de estimular el pensamiento y la acción sobre el desarrollo sostenible entre los jóvenes, y hará hincapié en la importancia de la ciencia polar.

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