La importancia de contar con unas buenas hélices en tu barco de recreo


La importancia de contar con unas buenas helices en tu barco de recreo

Si analizásemos las entrañas de nuestro barco de recreo, veríamos que las hélices ocupan el lugar esencial a la hora de generar la propulsión del vehículo. De su eficiencia, calidad y estado de conservación dependerán tanto la velocidad alcanzada como la eficacia en la navegación.

Las hélices son el componente más importante de todo barco, pues se encargan de transformar la energía de rotación generada por el motor en el empuje óptimo necesario para conseguir el desplazamiento del barco. Piensen que una hélice podría compararse con la función que cumple un tornillo en la madera, es decir, se enrosca en el agua y determinará el nivel de avance de nuestro vehículo. Al girar las hélices, la embarcación se desplazaría cayendo su popa o proa a babor o a estribor, dependiendo de la fuerza de las olas contra la hélice. Muchas veces nos preocupamos más de aspectos estéticos o de contar con un potente motor (que también es importante), que de comprar las mejores hélices para nuestro barco de recreo.

Lo ideal para alcanzar un elevado rendimiento en el funcionamiento de nuestro barco es conseguir un equilibrio entre el tamaño de la hélice y la capacidad del motor, consiguiendo hacerlas rotar a un ritmo de trabajo idóneo. Hay que recordar que cuanto más grande fuese la hélice mayor sería la eficiencia de trabajo. Existen muchos modelos, aunque destacan los que cuentan con 2 y 4 palas (empleados fundamentalmente en motores intraborda con ejes). No obstante, los motores fueraborda suelen llevar entre 3 y 6 palas en su hélice. Desde un punto de vista más técnico, sería recomendable diferenciar entre una hélice levógira (gira a la izquierda) y una hélice dextrógira (gira en el sentido de las agujas del reloj). A la hora de elegir entre una hélice de 3 palas y una de 4 palas debemos saber que la primera nos otorgará mayor rendimiento y la segunda una mejor aceleración.

El paso de una hélice (vuelta completa) está estrechamente relacionado con las revoluciones del motor, es decir, al incrementarse el paso se reducirán las revoluciones. De este modo, podremos distinguir entre hélices plegables, de paso variable o con palas intercambiables (nos permiten ahorrar tiempo y dinero). Las hélices de paso variable ofrecen una mayor eficiencia de propulsión y un gran ahorro de combustible, por lo que la convierte en ideal para los veleros. La hélice de paso fijo es más eficiente aún para una velocidad concreta de rotación y una determinada carga.

¿Cómo sabemos por tanto cuáles son las mejores hélices para nuestra embarcación de recreo? Dependerá de factores como: potencia efectiva del motor, relación de transmisión del inversor-reductor, tipo de barco, eslora de flotación, espacio de codaste, régimen de crucero al que se desee navegar, etc. Generalmente un diámetro pequeño de hélice se corresponde con un motor de pequeña potencia o con un barco pensado para navegar a mucha velocidad. Si contásemos con unas palas demasiado pequeñas se causarían cargas muy altas y la hélice no sería capaz de absorber toda la potencia transferida por el motor. Por consiguiente, se generarían vibraciones, cavitaciones y picaduras en las palas.

Las mejores hélices para nuestro barco de recreo son aquellas que están fabricadas en bronce, un material económico y de fácil reparación, aunque cada vez están cobrando más peso las realizadas en plástico o aluminio (resistente frente a la corrosión). Si buscamos un material mucho más duradero y resistente ante los arañazos y abolladuras, el acero inoxidable es el ideal. Además este material nos aportará una mejoría tanto en la velocidad punta como en la eficiencia de nuestra embarcación.

¿Cuándo cambiar nuestra hélice? Si disponemos de un tacómetro y un cuenta millas podremos determinar cuándo es necesario proceder a la sustitución. Si al acelerar el motor hasta el máximo número de revoluciones el barco planea adecuadamente y el motor no se pasa de revoluciones, nuestra hélice será adecuada. No obstante, si se pasase del número de revoluciones sería necesario sustituirla por una de un paso más largo. La hélice idónea es aquella que se caracteriza por ser rígida y repararse con facilidad.

 

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