Las renovables solo miran hacia delante

renovables_solo_miran_delantePrometían ser estos últimos años un punto de inflexión para el despegue del sector de las energías renovables. Lo tenía todo a su favor: inversión y compromiso político espoleado por la cadena de cumbres internacionales sobre cambio climático amparadas por la ONU. Pero la cita de Copenhague en 2009 puso en evidencia que ni la política ni la inversión están aún del todo listas para dar el gran salto. En España, ese tándem se ha visto acompañado por el golpe que ha asestado la crisis económica y la incertidumbre regulatoria, que tiene atenazadas a la eólica y a la fotovoltaica, las dos tecnologías más desarrolladas y con más visos de crecer en España y en otros países industrializados.

Pero las renovables no se rinden. La suya está siendo una entrada en la escena energética lenta y no siempre segura, pero que sigue adelante, pese a la crisis. Las pruebas de este tímido avance llegan por entregas y en tomos sueltos, como la reciente apuesta del Gobierno de Navarra de abastecer toda su economía con energías renovables en el horizonte de 2020. Para ese año la Unión Europea se ha propuesto alcanzar el 20% de energías renovables.

Las cifras también alientan al sector. En España, el 9, 3% de la energía consumida en 2009 fue de origen renovable, según Eurostat, la agencia estadística de la UE. Este periodo ha registrado algunos hitos, como el que alcanzó la eólica en diciembre de 2010, superando el 50% gracias a los fuertes vientos que llegaron a la Península. En abril de este año, las energías limpias aportaron el 52% de la generación eléctrica, según el observatorio energético de la organización ecologista WWF. La eólica aportó el 16% y la hidráulica llegó en segundo lugar, con el 15, 4%, azuzada por las abundantes lluvias, que han favorecido la generación de energía con el desembalse del agua acumulada.

La cuestión que planea sobre el debate energético es si las renovables podrían garantizar el 100% del suministro eléctrico, en pleno alza (una más) del precio del crudo y como una baza que garantice la independencia energética de los países productores de petróleo y proveedores de gas. La crisis libia a principios de año puso en evidencia la débil voz de los países industrializados cuando se trata de abastecerse de crudo. Pero el momento de incertidumbre política y de crisis económica siguen manteniendo dos opciones encima de la mesa. La primera defiende que en el mix energético del futuro deberán convivir renovables, energías de origen fósil (petróleo, carbón y gas) y nuclear. Una segunda tesis plantea sin embargo una economía ambiciosa que apueste definitivamente por las renovables de forma global, tanto en los países industrializados como en los emergentes, que serán claves en la lucha contra el cambio climático.

Está por ver si la crisis en los países árabes y el accidente nuclear de Japón marcarán un punto de inflexión entre ambas posturas respecto al futuro energético. Mientras, el Panel Intergubernamental contra el Cambio Climático (IPCC, en sus siglas en inglés), amparado por Naciones Unidas, sigue adelante en su demostración de que las renovables son vitales para reducir la huella de carbono en la economía y el aumento de temperatura que este grupo de científicos está registrando por todo el planeta. Este organismo ha presentado esta misma semana un ambicioso estudio, un tomo de 1.000 páginas en el que defiende que la economía mundial podría nutrirse de viento, sol, agua y residuos en un 80% en el horizonte de 2050. El director general de la Agencia Internacional de Energías Renovables, Adnan Amin, señaló incluso que “el desarrollo de la energía renovable es inevitable”.

El documento arroja que en 2009 la eólica aumentó un 30% en todo el mundo; la hidroeléctrica, un 3%; la solar asociada a redes de distribución llegó a un 50%; la geotérmica, a un 4%, y la solar para agua caliente sanitaria llegó al 20%. El bioetanol y el biodiésel crecieron un 10% y un 9%, respectivamente. El documento también aborda el espinoso asunto de la financiación del 80% de renovables en 2050, que el propio IPCC califica de “técnica y políticamente muy ambicioso”, según el presidente del grupo de trabajo del panel, Ottmar Edenhofer. En el estudio se calcula que las inversiones necesarias para el desarrollo de este sector en la próxima década alcanzarían entre 1.300 y 5.100 millones de dólares (entre 910 y 3.750 millones de euros).

Los países emergentes serán claves si se quiere alcanzar un objetivo tan ambicioso. “En ellos viven 1.400 millones de personas sin acceso a la electricidad y donde precisamente se dan las mejores condiciones para la implantación de las energías renovables”, explicó el codirector del grupo de trabajo, Ramón Pichs.

Las cifras

9, 3% del consumo energético en España en 2009 provino de fuentes renovables, según Eurostat.

80% de la generación de energía eléctrica en 2050 podría ser renovable, según el ambicioso objetivo del IPCC.

50% aumentó la generación de solar en 2009 en todo el mundo, por delante de la eólica.

Fuente: 5 Días

Share this post

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *