Razones por las cuales la energía solar es un valor en alza


Energia solar. Un valor en alza

Podrán acabarse el petróleo o el carbón, pero a España siempre le quedará el sol. La energía solar representa el pasado, el presente y el futuro de un país que sigue apostando por las tecnologías fotovoltaicas como método de ahorro económico y como solución ecológica a nuestras necesidades energéticas.

Decía Nicolás Copérnico: “Como sentado en un trono real, el sol gobierna la familia de planetas que giran alrededor suyo”. Han pasado siglos desde aquella afirmación, pero lo que no ha cambiado es la prevalencia del sol en nuestras vidas. España puede presumir de ser de los países que cuenta con mayor cantidad de horas de irradiación solar sobre su superficie terrestre, algo beneficioso si somos capaces de aprovechar en el presente esta energía natural para dejar a nuestros hijos un futuro verde.

En el último Informe “Energía solar termoeléctrica, perspectiva mundial 2016”, presentado por Greenpeace, se reflejan unas previsiones muy positivas para la energía termosolar. Se intuye que de cara a 2030 la energía solar termoeléctrica podrá suministrar hasta el 6% de la demanda de electricidad global. De igual modo, los expertos estiman que ese porcentaje podría duplicarse (12%) en 2050 a nivel planetario. Si tuviésemos en cuenta la generación de energía solar fotovoltaica los datos serían aún más alentadores. El sol es una fuente inagotable capaz de proporcionarnos cada diez días más energía que todas las reservas de petróleo, gas y carbón del mundo.

La tecnología termosolar es la encargada de aprovechar la energía solar para generar calor. Dicho calor es captado a través de sistemas parabólicos o espejos que lo concentran hasta alcanzar altísimas temperaturas, por encima de los 700ºC. Éste, en un circuito cerrado de agua, generará vapor cuya presión activa el movimiento de una turbina productora de electricidad. La tecnología fotovoltaica se encargará de convertir la energía solar en electricidad a partir de que la radiación solar chocase de con determinados materiales semiconductores. Las placas solares del mercado cuentan con potencias entre 80 y 120 vatios, produciendo una media de 120-140 kWh al año.

Las investigaciones sobre la energía fotovoltaica pretenden incrementar el rendimiento de las células rígidas, minimizando el impacto medioambiental y absorbiendo una mayor porción de energía solar. Por su parte, la energía solar termoeléctrica cuenta con mejoras continuas en sus dos vertientes: tecnología de torre y cilindroparabólica.

La energía solar, ya fuese por el calor (energía termoeléctrica) o por la luz del sol (energía fotovoltaica) goza de un gran abanico de beneficios que la posicionan como una de las más prometedoras. Renovable, no contaminante, ecológica, económica y generadora de empleo, esta energía es ideal para aquellas zonas hasta las que no llega el suministro eléctrico. De igual modo, se ha convertido en la mejor alternativa en tiempos de crisis ante los constantes abusos de las compañías eléctricas. La instalación y mantenimiento de los paneles solares resulta bastante sencilla, y además todo el sobrante energético podrá ser almacenado y transportado con facilidad.

El mercado energético español se encuentra en una situación muy parecida a la de otros países europeos. España ha sabido siempre amortizar sus recursos energéticos y tecnológicos, algo que la convirtió en la mayor potencia fotovoltaica en 2008 y que le permitió exportar su potencial a nivel internacional. Aunque siempre ha sido un país dependiente de las energías renovables, el sol y el viento comenzaron a convertirse en valores en alza en nuestro país a partir de que se comenzase a invertir tecnológica y económicamente en estas fuentes naturales. En 2007-2008 la energía solar alcanzó su máximo crecimiento debido a que era  sencillo construir instalaciones fotovoltaicas que nos reportasen grandes beneficios económicos a bajo coste, y a que el cambio del euro con respecto al dólar favoreció a la importación de módulos fotovoltaicos.

No obstante, la crisis pasaría factura al sector de la energía solar española. Una vez que el coste de la energía fotovoltaica había disminuido lo suficiente como para ser plenamente competitiva (actualmente alrededor de 0,10 €/kWh en promedio en España), el lobby de las compañías eléctricas locales presionó al Gobierno para que aplicara la reducción o eliminación retroactiva de las TIR, limitase el número de horas de funcionamiento e impusiese importantes peajes al uso de la red eléctrica. La solución pasa porque nuestras empresas sigan invirtiendo en I+D, aunque siempre con cierta regulación. El Gobierno ha estimado una reactivación del sector fotovoltaico y el desarrollo de las energías renovables por encima del 20% del consumo de energía primaria de cara a 2020.

Que la energía solar y el resto de energías renovables ofrecen una clara alternativa de negocio a nivel nacional y europeo es evidente. Por todo ello, se estima que en 2025, o antes, los precios de este tipo de energía sigan bajando e incluso se posicionen por debajo del carbón, tal y como ocurre ya en algunas partes del mundo (Emiratos Árabes, Chile, Jordania y México).

Con el tiempo, la energía solar se irá convirtiendo en un competidor cada vez más férreo y en una clara alternativa mundial sinónimo de economía y sostenibilidad. El futuro pasa por el sol.

 

 

 

 

 

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