Standford consigue la primera célula solar de carbono


No es la primera vez que nos enteramos de algún avance en celdas solares que esté más o menos relacionado con el carbono, generalmente en forma de nanoestructuras. Ahora se ha sabido que investigadores de la Universidad de Stanford han conseguido construir el primer prototipo experimental de célula solar en la que todos sus componentes son de carbono, y que al ser delgada y flexible, podría tener aplicaciones muy interesantes en la arquitectura (ventanas). Lo mejor de todo es que además sería más barata de fabricar.

El equipo fue capaz de desarrollar un procedimiento para el recubrimiento de las celdas solares sin la necesidad de costosas máquinas, al contrario de los procesos actuales para la de células de silicio.

En una célula convencional de película delgada, los electrodos se consiguen con metales conductores como en el óxido de indio-estaño (ITO-indium tin oxide). El indio es escaso y caro, por la demanda de paneles solares, pantallas táctiles, y otros dispositivos electrónicos, pero no ocurre igual con el carbono, que es barato y abundante. La profesora Zhenan Bao, autora principal del estudio, ha explicado que sustituyeron los electrodos convencionales de plata e ITO, por el grafeno: mediante una estructura de nanotubos de carbono que tiene una extraordinaria conductividad eléctrica, y propiedades de absorción de la luz. La capa activa está hecha con nanotubos de carbono y “buckyballs“, que son unas moléculas de carbono con forma de bolas, de un nanómetro de diámetro. Es decir, que cada componente de esta nueva célula solar patentada, está hecho con carbono.

La mala noticia, por ahora, es que su eficiencia es de tan solo el 1%, pero el equipo está convencido de poder mejorarla empleando mejores técnicas de elaboración, y probando con diferentes nanomateriales de carbono que sean capaces de absorber más luz en un rango más amplio de longitudes de onda, incluyendo el espectro visible.

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