Industria sondea al sector sobre un tributo al CO2 para pagar renovables

El borrador de la Ley de Eficiencia Energética plantea un impuesto a las emisiones de carburantes y calefacción – El ministerio niega después que vaya a aprobarlo.

El borrador de la Ley de Eficiencia Energética y Energías Renovables que ha preparado el Ministerio de Industria incluye la creación de un nuevo “impuesto sobre las emisiones de CO2” para financiar las energías renovables y los programas de eficiencia energética, según fuentes conocedoras del texto. Este impuesto afectaría sobre todo a la calefacción de los hogares y los carburantes del transporte -quedan exentas las grandes industrias porque ya pagan el CO2-. El texto afirma que el impacto de este impuesto “será neutro”, lo que implica que debe conllevar rebajas fiscales a tecnologías menos contaminantes. A última hora de la tarde de ayer, un portavoz de Industria negó que vayan a aprobar ese tributo como está planteado en el texto. Otras fuentes del ministerio señalaron que esa era la propuesta de la secretaría de Estado de Energía, aunque no garantizaban que Hacienda la fuera a respaldar.

El texto permite a los Ayuntamientos gravar los coches más contaminantes
El borrador de la ley, con 115 artículos y sujeto a cambios, no detalla el tributo sobre el CO2, sino que dice que su “diseño, estructura y cuantía será aprobado por real decreto en el plazo de dos años”. El borrador excluye del impuesto a “los sectores productivos sujetos a la directiva de comercio de emisiones”, las grandes fábricas que ya tienen cupos de CO2 y comercian con él.
La idea que respalda el proyecto es que actualmente los objetivos de renovables y de recorte de emisiones recaen sobre la electricidad, que es donde se puede producir con viento, sol y agua. Las primas a las renovables alcanzaron el año pasado los 6.000 millones de euros. Sin embargo, el transporte y la calefacción, por ejemplo, viven prácticamente al margen del esfuerzo fijado por Europa de que en 2020 el 20% de la energía sea renovable. Así, la tarifa eléctrica sube (en enero, un 9, 8%) en parte por los objetivos europeos mientras los carburantes se mueven según el mercado.
Un sector del PSOE y de Medio Ambiente e Industria defiende desde hace años que hay que repartir el sobrecoste de las renovables en todo el sistema energético, no solo en la tarifa eléctrica. Su idea es que las energías del siglo XX ayuden a pagar las del XXI. El programa de medio ambiente del PSOE para 2008 llegó a incluir impuesto de un céntimo por litro de gasolina para financiar la lucha contra el cambio climático, pero fue rápidamente anulado por la cúpula socialista.
La ecotasa volvió a la subcomisión del Congreso sobre el futuro energético de forma ambigua. El texto (que contó con la abstención del PP y el voto en contra de IU) afirma: “Los objetivos europeos de participación de renovables son horizontales a todos los sistemas energéticos. Sin embargo, hasta ahora las renovables han tenido un desarrollo muy superior en el sistema eléctrico. Se debería analizar la posibilidad y conveniencia de que sus costes fuesen soportados por el conjunto de los consumidores del sistema energético español”. Esa redacción bastó para irritar a petroleras como Repsol, pero el borrador de Industria recoge la idea.
La Ley de Eficiencia no es nueva. Hace dos años ya circuló un borrador, pero entonces quedó parada por la Ley de Economía Sostenible (LES), que se llevó parte del texto. Finalmente, la LES dio tres meses a Industria para presentar la ley y el Gobierno la cita como una de sus prioridades legislativas para abril.
El borrador, fechado el 10 de marzo, añade todo un capítulo de fiscalidad (artículos del 30 al 36). También crea un “impuesto sobre equipos e instalaciones consumidoras de energía”, cuyo efecto recaudatorio será neutro.
Además, el texto incluye la “redefinición del impuesto” de circulación para que los ayuntamientos “puedan establecer coeficientes en función de las emisiones de CO2”. Se trata de reformar la Ley de Haciendas Locales para que los consistorios puedan penalizar los coches más sucios. El tema ha estado rodeado de confusión. Hacienda anunció la reforma, pero los últimos mensajes del Ejecutivo apuntaban que no se iba a reformar o que no solo tendría en cuenta el CO2 sino también contaminantes de ciudad.
El Gobierno ya modificó el impuesto de matriculación -que se paga al comprar el coche- y lo hizo en función de las emisiones de dióxido de carbono: elevó el gravamen a los más contaminantes y lo bajó para los más limpios, que incluso quedaron exentos. Cada vez se venden coches menos contaminantes. La emisión media de los vehículos vendidos ha caído un 7% entre 2008 y 2010, según la Agencia Tributaria. Como la reforma llegó con la crisis es difícil medir su impacto.

Fuente: El País http://www.elpais.com/articulo/sociedad … isoc_3/Tes

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